domingo, 30 de junio de 2013

DIVAGACIÓN NOCTURNA



A Rafael Jaramillo Arango

Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar...

En el silencio de mis noches
oigo tu voz aletear,
tu voz que me dice muy paso
que no me quieres olvidar...

En el silencio de mis noches,
-como la luna sobre el mar­
riela en mi alma tu recuerdo...

Veo el undívago vibrar
de las estrellas, en tus ojos...

Me embriaga el cálido aromar
de tu melena tenebrosa...
Tu frente, -un milagro lunar­
trasluce los puros anhelos
de tu querer, de tu ensoñar

Se van mis horas solitarias
tras tu recuerdo, en un girar
de sueños y sueños ilusos...
(No los podremos realizar?)

Melancólico ensueño ilusorio
que justifica el vegetar
del ánima mía soberbia,
de mi espíritu singular...
Melancólico ensueño ilusorio...
(no lo podremos realizar..?)

Riela en mi alma tu recuerdo...
Siento en mi boca palpitar
el beso trémulo y perenne
con que nos hemos de besar...
Miro en tus ojos de misterio
-como si fueran a llorar... -
todo el poema de la vida
que no pudimos realizar...
En tu nocturna cabellera
-nardos y lirios y azahar-
aspiro todos los perfumes
con que quisiera aletargar
mi quimérica pantomima
de soñar y soñar y soñar!
Está en tu grácil cuerpo fino
toda la euritmia del rimar...
Son tus manos palidecidas
-parece que fuera a nevar...-,
tus manos, lánguidas y breves,
pareja de lirios sin par!
Tus manos, que bendijeron
con su perdón, mi divagar
por árduos caminos oscuros
y muelles sendas del pecar...

Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar...
En el silencio de mis noches
oigo tu voz aletear...,
tu voz, que me dice muy paso
que no me quieres olvidar!
Siento en mi frente ensombrecida
tus manos cándidas posar...
Siento en mi ardida frente gélida
el balsámico palpitar
de tus labios, que borran culpas
y que me quieren perdonar...

¡Melancólico ensueño ilusorio
de mi incoherente divagar!
Fantasía disparatada
de mi espíritu singular!
Delirio ingenuo que se trueca
-irónico y duro- en pesar...
¡Melancólico ensueño ilusorio
que no podremos realizar...!

Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar...!


FRANCISCO DE ASÍS LEÓN BOGISLAO DE GREIFF HAEUSLER 1920 (Mayo 8)

sábado, 29 de junio de 2013

FABRICAS DEL AMOR


Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuántas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía,
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.


JUAN GELMAN ARGENTINA  1930

jueves, 27 de junio de 2013

TRES POEMAS DE FREDY ALAN GONZALEZ


Alan Gonzalez, Pereira 1987. Poeta, novelista, dramaturgo, actor
ensayista. Ganador del premio nacional de novela  Ciudad Pereira 2012, Con su novela Anónimos
 hombre de letras, por vocación y destino, su poesía, se encuentra 
en el filo de la navaja, el lector que enfrente sus versos debe ofrendar tanto el cuchillo  como  su cuello. 


LA RAMERA BABILÓNICA 


Cómo se desplaza en patineta sin manos ni pies,
se vende el carro, el matarratas, la niña.
Estamos en contratación.
¡OOOOeeeeee! ¡OOOOeeeeeeeeee!
fue hallado descuartizado en un costal en la madrugada del pasado…

¡Salte, salte! La joven los mira aterrada. Pitos y sirenas. ¡Salte, salte!
¡Aquí, defendiendo la democracia, maestro!
¡Tinto, tinto, pintadito, tinto!
Nietzsche ha muerto, atte. Dios. Magdalenas por el Cauca. 
Juventud M-19.
No siento nada mi amor.
El congresista pretendía ingresar tres toneladas de cocaína en su interior.
¡Muere, puto sudaca!
El Papa renuncia al trono de San Pedro por escándalo de pederastia y corrupción.
Mírame, le suplica, eres un mentiroso.
Encallan 100 ballenas en Sudáfrica, se culpa a las sirenas.   
¡Noooo, si eso no duele!
El oxígeno se cotiza hoy en la bolsa a 2 dólares con 50.
Aquí, una carita feliz.
Don Ebrio, el nuevo ídolo del pueblo.
Perdón Vicerreptil.
Esa es la vida, comer, cagar y dormir
pero si no hay para comer, no se puede cagar y menos dormir
hay que matar entonces para ganarse el pan.
El hombre se desplaza en patineta sin manos ni pies, ríe, habla en jerigonza.


II

Gato de patas apianadas sobre el tejado 
Afila la noche en tus pupilas
¡Estará dormida, huesos de luna!
Un eco ausente acompaña su voz,
veo el cristal que rasga la luz 
Las ventanas de la casa que retienen las gotas
¡Ha pasado ya tanto tiempo¡
La araña afina su arpa fúnebre.


III

Estridencia , risas
música que agudiza el dolor
Sí, desperdigué  mi vida
volví a ser niño 
  todo lo que había conquistado 
todo lo inmole en el altar de Eros.
La noches de dilató al igual que las pupilas
nos unimos, abandonados en el canto 
los tres, trémulos 
No quise despertar 
¡Ah   fragilidad 
inmovilidad dulce de las horas!
¿Quién me juzga?
Yo, que todo lo entregué
yo, que era fruto fermentado
de infatigables días,
fuego de labios que se consumen
y he aquí mi castigo :
estas cenizas
de tu nombre y el mío 


  










miércoles, 26 de junio de 2013

FIESTA



Guirnaldas
la mejor indumentaria,
una mascara para ocultar la locura y los complejos,
música para no escuchar gemidos
y la sonrisa puesta como un collar,
una botella de alcohol para una excusa,
el único tuerto como anfitrión
dinero hecho opio,
la publicidad como religión
el día para vivir
la noche para morir en el festejo de una utopía.


PAULA BELTRAN PEREIRA  

viernes, 21 de junio de 2013

CHAMPETESBURGO.


O dhai dhin na jawani naal chaldi
Inderjeet Hasanpuri – Trafassi: “El Giovanny”

Luego de una cálida, de una sosegada siesta,
de sonrientes sueños preñados de danzantes arreboles,
despierta uno con el deseo ferviente de hacerse atardecer:
¡El más bello atardecer de los atardeceres!

Se despereza uno saltando de su hamaca, calzándose sus abarcas:
Baten las alas los pegasos en su muelle,
bosteza con uno la virgen en su ciénaga,
y, extendiendo los brazos, hendiendo el firmamento,

desde La Popa hasta El Cabrero, de Manga a Marbella,
acaricia uno al príncipe Benkos insurrecto en Palenque,
al padre Claver y a la madre Bernarda en su convento y en su clínica,
la luenga y eterna melena de Sierva María sobreviviente a sus demonios.

Se emperifolla uno ensayando frente al espejo el meneo y las fragancias,
los aceites y los pulimientos de los negros del Pie de la Popa,
sintonizando radio gozambike, su despeluque champetú
/que todo lo troca y estremece…
¡Trompadas limpias del Kid y Rocky voceando en un lodazal de Bazurto!


Bajando el puente de Chambacú, rodeando el guayuco de Catalina, Calamarí,
se encuentra uno a Raúl, erótico, fuerte, dios corazón de mango,
pescando barracudas, espantando mariamulatas por la media luna,
entonando en Getsemaní las coplas del reino errante de García Usta.

Blas, el Teso, frente a los mismos baluartes de sus mocedades conversa con Petaca,
aunando sus míticas descargas frente a Drake y su caterva de malandrines. Gimen
paisanos de Olaya, Daniel Lemaitre y el Pozón, mendigando,  eludiendo miserias, demencias, triquiñuelas y mil corrupciones en los sépticos zaguanes del San Pablo.

Se mira uno al fondo del baptisterio de la catedral de Santa Catalina,
se ajusta sus zapatos viejos frente a la media mandarina del sol,
despeñándose, deshaciéndose en espumarajos acompasados tras las bóvedas,
estremeciéndose con el rugido de los tambores que llaman al bembé.

Terminando el día, comenzando la noche, atardeciéndose,
se mece uno al compás de la verbena y la cumbiamba,
en Cartagena de Indias, La Heroica Champetesburgo,
de piratas, alcaldes, virreyes y diputados, ¡todos asaltantes!

Este es el poema



LUIS CARLOS RAMIREZ LASCARRO. 

miércoles, 19 de junio de 2013

POEMA DESHABITADO



Me he quitado todos los adverbios de lugar
Aquí, allá, donde,  acá, no sirven ahora
He construido mi parque mental en los
Suburbios de tu cuerpo noctambulo
Cancele en mi todo artículo, el, la, los, las,
No determinan nada, ni género, ni número,
Eres una, univoca y plural también, te escondes entre
La nada y el todo, inasible, inacabada, imperfecta, incluso inhumana
Aquiete los verbos básicos, verte
Hablarte, morirte, vivirte, quedarte
Todo nervio alterado que se inmuta ante tu presencia
No volverá a conjugarte.
Los sustantivos silenciaran su paso.
Árbol, casa, cama, sol, seno, beso, torso 
todo perderá su nombre
Cada una de esas muertes, en caravana
volverán  el mundo a su estado de onomatopeya…

Y tendré que nombrar todo nuevamente
En este poema deshabitado

Así es como nace de nuevo el amor 


MIGUEL ANGEL RUBIO OSPINA.

miércoles, 12 de junio de 2013

POEMA CON VENTANA...


A DIANA PAOLA….

Hay  un momento en que los ojos miran  sin ver nada,
Línea del horizonte sideral, extenso,  que dibuja el límite de la tierra
En todos los libros hay una mujer  que mira por la ventana
Sino esta, háganmelo saber, hay que incluirlo, es necesario
Siempre es necesario una mujer mirando  por la ventana en un libro
No sé, quizá en una ventana de madera,  al lado de un té caliente…desnuda, o en una ventana de paja,


Ventana, mujer, libro… elementos esenciales de un pájaro.

Es imprescindible la ventana,
Construirla o comprarla ya hecha, al señor que vende  libros de viejo por las calles de mi aldea
Cargarla,  ponerla justo donde el libro, en la historia
Marca las cinco de la tarde.

La silla y lo demás no es importante
Pero la ventana si por favor, es urgente
Sino díganme ustedes
Donde se posara el pájaro que espero,
pájaro desnudo  de este poema


 MIGUEL ANGEL RUBIO OSPINA 




domingo, 9 de junio de 2013

POEMA CON PÁJARO


Erigir un poema como un monumento
Y que aniden en él palomas y pájaros 

Esculpir verso a verso como arboles negros 
Sábila de amor, madera y deseo 

Socavar el poema, hasta el fondo de la tierra 
El sin fin del mundo esconde un misterio, 

Construir en la estrofa La virtud y el vicio 
Entregarte a tu verdad sin destino 

Seguir por la senda que te dicta la noche… 
Poema con pájaro vigila esta luna

MIGUEL ANGEL RUBIO OSPINA 

viernes, 7 de junio de 2013

TRES POEMAS DE ANDRES FELIPE YAYA



Andres Felipe Yaya, nacio en 1995 en  Bogota D.C. 

Es un joven poeta, cuya propuesta literaria y extraña capacidad de síntesis 
en tanto imágenes misteriosas y metáforas circulares, están dando de que 
hablar a críticos, editores, poetas y amantes de la poesía en Pereira 










LA NOCHE EN LA CELDA 

Migajas de estrellas en mis bolsillos
saltan antes que llegue la aurora 
con pies descalzos sin edades ni cicatrices 
y las noches y las mañanas
se extinguen en el silencio 
entre el lenguaje de lo repetido

Hay algo que aparta al  hombre de su verdad 
la eternidad de las estrellas. 
                                                          

El insecto disecado en la pagina 
de pronto mido la distancia con sus patas
entre el aguacero y las formas de la risa 
Espantó el sueño  del niño albino 
que se viste con la nata silenciosa del sol
y borra de su imaginación el rastro de mis ojeras
sus manos se confunden con el bostezo de las cosas
nubes diezman la sombra de lo invisible

PRESIDIO DE MARIPOSAS 

Puñados de mariposas yacen
blancas a causa de las miradas
 y solitarias a causa de la orfandad
llenas de recuerdos envejecidos 
de ojos llenos a la noche 

Hay un rincón despoblado
que es posible habitar 
de carnes con soles putrefactos 
de claves explotadas del sonido
con una cajita de inventar lluvias en silencio. 


miércoles, 5 de junio de 2013

EDUARDO LOPEZ JARAMILLO.


UN POETA DE PEREIRA PARA EL MUNDO.


El poema-a veces-
Capricho de entomólogo…



 ¿Cuándo podemos hablar del surgimiento de  un verdadero poeta, en una ciudad promedio como Pereira? ¿Una ciudad que como capital apenas si se estrena con 46 años de vida departamental, separada del llamado gran Caldas o viejo Caldas? La hegemonía cultural de  entonces, dictada por Manizales, propuso un modelo estético conocido en algunos círculos como grecoquimbayismo, una corriente poética de provincia, que al  igual de los piedracielistas capitalinos, mezclaban retoricas heredadas de la tradición romana y clásica con elementos autóctonos y costumbristas de Colombia. En este sentido, Eduardo López Jaramillo entrara en la escena poética colombiana  y sobre todo  en la  pereirana, con un rompimiento de moldes  que lo inscriben como uno de los más grandes poetas regionales y por qué no nacionales de los últimos 50 años en el país.

Eduardo López Jaramillo nació en Pereira el 10 de agosto de 1947. 20 años antes que el departamento de Risaralda se proclamara independiente y empezara  figurar en el mapa de Colombia, como unidad administrativa separada del antiguo departamento de Caldas. Estudio  filosofía y letras en Lovaina Bélgica  lo que le permitió el contacto con otras lenguas y  lo que propiciaría en él una voluntad de traductor impecable de poesía contemporánea europea. 

En estados unidos,  fue alumno de Octavio Paz, premio nobel de literatura en 1990, siendo este su profesor en la universidad de Pittsburg. Entre sus obras literarias, trasegadas por géneros tan variopintos como el ensayo Introducción a Sade;  en Poesia  Logicas y otros poemas 1979- Hay en tus ojos realidad 1987, -El ojo y la clepsidra 1995-  Como traductor con:  Poemas de amor del antiguo Egipto (traducciones de Ezra Pound, prólogo y notas) 1990- Poemas canónicos de Constantin  Kavafis (traducción prólogo y notas), 1985. Y en la  narrativa, destacándose como cuentista en Los Papeles de Dédalo 1983; y en la novela  Memorias de la Casa de Sade 2002. Encontramos un intelectual de alcances nunca antes vistos en una ciudad como Pereira.


En esta oportunidad, nos detendremos solamente, en aras de la brevedad, en contados poemas de  su libro, Hay en tus ojos realidad, y en algunos otros  por considerar este género, el de importancia capital dentro de toda su producción literaria.

Valga hacer una breve alusión mnemotécnica, y ver como fue el contexto de Eduardo lopez, cuando empezó a escribir sus primeros versos y dar de que hablar en la ciudad. Por ese entonces, La Ruana, era de algún modo, el derrotero poético y máximo valor literario de una ciudad que la adopto como himno popular del alma pereirana. Poema de acerbo costumbrista, convertido en canción popular, fue por excelencia la huella digital de Pereira en el panorama cultural colombiano. 

Luis Carlos Gonzales, un hombre de arraigo, sin formación intelectual pero de indudable talento, se había quedado (y aun lo sigue teniendo) con el primer puesto de poeta en una ciudad que iba en crecimiento y que se posicionaba como la más importante de la región. Luis Carlos, fue en sumo el poeta más importante de una Pereira tradicional y cafetera, viva e independiente.

Siempre han existido poetas en nuestro medio.  Algunos de ellos fueron hombres de cultura superior.  Sin embargo, el laurel de la poesía estará siempre presidido por Luis Carlos González.  Es el poeta de todos y su obra está amorosamente unida a la historia de Pereira.  En alas de la canción, sus poemas han traspasado las fronteras, haciendo resonar el nombre de nuestro solar en incontables latitudes.  En la poesía del Maestro está viva la historia de una aldea que se convirtió en ciudad y que interpretó sus bambucos henchidos de amor y de paisajes, compuestos con discreta ironía, como preguntando en voz baja quién escribe los versos. Si algo despertó la admiración de sus contemporáneos fue su facilidad para entonar, siempre inspiradamente, la música de las palabras.  Pereira tendrá en adelante otros poetas -más profundos, de más rica espiritualidad-, pero ninguno como Luis Carlos González volverá a ser reverenciado en calidad de genio del lugar.  No es poca la gloria para un escritor cuando pensamos que la inmortalidad consiste en no ser olvidados por quienes nos aman.

Estas palabras de Mauricio Ramírez, poeta, y compilador pereirano, ponen relieve en  la importancia capital del poeta de la Ruana para el sino poético de nuestra ciudad.

Rememoremos algunos versos de este poeta, que aunque no es nuestro invitado a la mesa,  no podremos cenar sin su beneplácito.

Que quien escribe los versos,
Preguntas chiquilla inquieta?
Es mentira que se escriban
Y mentiras los poetas.
Los dicta el alma. Y entonces,
Como las palomas, vuelan,
Rayando luz de recuerdos
En largas noches de ausencia

(Fragmento de Fabula)

Luis Carlos, fue entonces el poeta amoroso de rimas claras, sin elucubraciones filosóficas, imágenes sin ningún misterio por desentrañar pero que en la voz popular, causaban conmoción y evocación en quienes las leían.

Así que mientras Luis Carlos era loado leído por la gente de Pereira, Eduardo apenas niño, apenas joven, hacia su bachillerato en el instituto Caldas de Pereira  y sacaba libros que su padre pagaba con anticipación de la histórica librería Quimbaya,  donde leyó como condenado a muerte y encontró su vocación literaria.

Ya en su periodo de producción, Eduardo, venido de Europa,  ensaya a ensayarse poeta en una ciudad que poco o nada entendía de lo que acontecía en el mundo literario de afuera.(Aun parece no entenderlo)  Y mientras el amor, la aldea, el café, y el hacha, se pierden en la ruana Luiscarlista, ¿que hace Eduardo elucubrando  de belleza, cual, a que se refiere…?

 Antes (y en vivir) Después la nada
Grafia lunar: innumerables
Torres conicas huecas al centro
Albergan los hombres

(Fragmento de Comenzar defiendo la belleza)


La belleza no era un tema recurrente en la poesía  local de antes, se daba por entendida, por lo menos no,  la conciencia de su existencia, solo un hombre con preocupaciones estéticas, (entendida esta no solo como lo plástico y ateniente al arte, sino como aliento filosófico del espíritu) Podía poner de relieve el bello misterio de lo desconocido.

Eduardo es entonces un intelectual que asume el oficio de escribir como una profesión, un habitus cotidiano, no es un hobby, ni un asunto palaciego, ni sus poemas son de ocasión patriotera para cantar al estro nacional, Eduardo inaugura en Pereira, inevitablemente las vanguardias,  llega a una ciudad aislada del mundo a mostrarlo abierto en su pluma, a decir, esto es poesía, también, esto es expresión aqui esta el mundo. 

En Hay en tus ojos realidad, Eduardo canta a temas como la palabra  y el amor fundamentalmente. Vuelve al amor, después de trasegar por una poética arcana, mediada por el filtro del intelectualismo culterano, propio del conceptismo de Gongora o Quevedo, un conceptismo a la moderna, pero conceptismo al fin y al cabo.  Vuelve al amor, con un sutil toque de erotismo velado, no por su moralidad, sino porque a Eduardo le interesa  que todo quede sugerido, que nada sea dicho definitivamente para siempre, mal del que sufría la poesía clásica; el amor en Eduardo López, es fantasmagórico, es etéreo…

Te añoro
Como si hubieras muerto
Y sin embargo
Se que vives y me amas
Que en tu distancia
Anhelas mis palabras
Y que tu cuerpo aun siente
El fuego de mis poemas
Y mis besos

(Fragmento de Bachiana No. 5 Aria)



Y desde esta hermosa descripción, de un pasado creador,  la pregunta intensa y dramática, hace alarde en la mitad de un poema amoroso.

¿Acaso
Fuimos sueño
Ceniza, soledad?

Eduardo, deja fluir la mano al escribir, crea y cree, es poeta en todo el sentido amplio de la palabra El poeta que rompe moldes, después de haberlos conocido muy bien, amante de la música clásica y la noche, su musicalidad inmanente es su viaje a otros terrenos de la palabra,  aquella que solo vela sentidos, que es una concha nacarada de un fondo vertiginoso.

     Habla, que las palabras son imagen del silencio
Cada palabra lleva el lastre de lo incofesable
                                             Cada palabra es lecho humedecido
    Por la copula o el sueño. Toda palabra es fabula.


En Eduardo lopez, se puede dividir la historia de la literatura regional en dos. Nacido al inicio de la segunda mitad del siglo XX, hijo verdadero de Pereira la ya capital,  su poesía, normal para nosotros hoy, exótica, extraña para un ayer permeado por una tradición costumbrista y rimada, este humanista,  es de lejos, el más grande poeta que haya pisado estas tierras con un legado de importancia en las letras.

Las nuevas generaciones  de poetas pereiranos, que hoy deambulan por las calles, que ganan premios locales y nacionales, que asisten a eventos masivos de poesía, que anidan en bares y callejuelas noctambulas  recitando el mundo a tragos de tequila, beben sin quererlo, en una tradición que parte de él, y llega a él.

¿Pero por qué digo que parte de él? Porque indudablemente, y aun la demora en reconocerlo es un argumento más sólido, Luis Carlos Gonzales,  no fue más que un consolidador de un statu quo poético, Vox populi, de troveros y bambuqueros, buen poeta, pero al fin y al cabo poeta menor.  Llega a él, hoy más que nunca a diez años de su muerte,  la voz del primer poeta del yo, decimonónico renovado, mientras todo en la poesía era un canto a lo externo y diáfano de un paisaje que se cantaba a sí mismo.

La poesía de Eduardo Lopez, es una pregunta profunda, en medio de una sociedad que cree resolver todo con la tradición comercial y su vocación de café. Una tradición poética que bella sí, pero poco dubitativa  sobre lo establecido.


Noche perfecta
Sin luna y sin metáforas
Entre el bambú
Solo los ojos del búho
Sobre las brasas, cenizas
Que se evaden, que se van
¿Contare con un más allá
De este ahora?
¿Me apasionare con la muerte del ciervo
En las altas montañas rumorosas de cascos?





MIGUEL ANGEL RUBIO OSPINA

JUNIO 5 DE 2013












lunes, 3 de junio de 2013

CANTO DEL EXTRANJERO.


 
Penumbra de castillo por el sueño
Torre de Claudia aléjame la ausencia
Penumbra del amor en sombra de agua
Blancura lenta

Dime el secreto de tu voz oculta
La fábula que tejes y destejes
Dormida apenas por la voz del hada
Blanca Penélope

Cómo entrar a tu reino si has cerrado
La puerta del jardín y te vigilas
En tu noche se pierde el extranjero
Blancura de isla

Pero hay alguien que viene por el bosque
De alados ciervos y extranjera luna
Isla de Claudia para tanta pena
Viene en tu busca

Cuento de lo real donde las manos
Abren el fruto que olvidó la muerte
Si un hilo de leyenda es el recuerdo
Bella durmiente

La víspera del tiempo a tus orillas
Tiempo de Claudia aléjame la noche
Cómo entrar a tu reino si clausuras
La blanca torre

Pero hay un caminante en la palabra
Ciega canción que vuela hacia el encanto
Dónde ocultar su voz para tu cuerpo
Nave volando

Nave y castillo es él en tu memoria
El mar de vino príncipe abolido
Cuerpo de Claudia pero al fin ventana
Del paraíso

Si pronuncia tu nombre ante las piedras
Te mueve el esplendor y en él derivas
Hacia otro reino y un país te envuelve
La maravilla

¿Qué es esta voz despierta por tu sueño?
¿La historia del jardín que se repite?
¿Dónde tu cuerpo junto a qué penumbra
Vas en declive?

Ya te olvidas Penélope del agua
Bella durmiente de tu luna antigua
Y hacia otra forma vas en el espejo
Perfil de Alicia

Dime el secreto de esta rosa o nunca
Que guardan el león y el unicornio
El extranjero asciende a tu colina
Siempre más solo

Maravilloso cuerpo te deshaces
Y el cielo es tu fluir en lo contado
Sombra de algún azul de quien te sigue
Manos y labios

Los pasos en el alba se repiten
Vuelves a la canción tú misma cantas
Penumbra de castillo en el comienzo
Cuando las hadas

A través de mi mano por tu cauce
Discurre un desolado laberinto
Perdida fábula de amor te llama
Desde el olvido

Y el poeta te nombra sí la múltiple
Penélope o Alicia para siempre
El jardín o el espejo el mar de vino
Claudia que vuelve

Escucha al que desciende por el bosque
De alados ciervos y extranjera luna
Toca tus manos y a tu cuerpo eleva
La rosa púrpura

¿De qué país de dónde de qué tiempo
Viene su voz la historia que te canta?
Nave de Claudia acércame a tu orilla
Dile que lo amas

Torre de Claudia aléjale el olvido
Blancura azul la hora de la muerte
Jardín de Claudia como por el cielo
Claudia celeste

Nave y castillo es él en tu memoria
El mar de nuevo príncipe abolido
Cuerpo de Claudia pero al fin ventana
Del paraíso



GIOVANNI QUESSEP. COLOMBIA. 

sábado, 1 de junio de 2013

A TI


…para decir tú nombre…
…para detener el silencio…
…para atajar los vientos…
(Cepeda Samudio)


Cuando a ti me dirijo, desnudo voy,
Aunque cubran mis cueros mis sórdidas timideces.
Desnudo voy, cuando a ti me dirijo,
Atravesando el pecho de la noche perfumada de cafés y chocolates.
¡He venido hasta tu lecho a poner a tus pies mi poesía!
Lo que soy.
A ser el dios que se recrea en tu divinidad desnuda y fértil y poderosa.
A amarte…
A adorarte, inclinado ante tu ombligo,
Nombrando el susurro de la lluvia que sazona nuestras noches:
La noche que baja en mi mano al río de tu vientre
Y se sumerge,
Tarareando el coro del canto rumoroso que estremece tú centro,
Tu flor de fuego.
La seráfica fruta embriagadora de tu fuente.
Me acompaña la desnudez de mi ser,
Mis labios enrojecidos de tus besos,
Mis abrazos, mis caricias…
Cuando a ti me dirijo.


Para Zulma, mi cachaquita


LUIS CARLOS RAMIREZ LASCARRO 

viernes, 31 de mayo de 2013

EL DESEO

El deseo es vegetal
pide caminos
aire
quiere temblar en fruto
suspenderse
pide un cuerpo abonable
pide un labio
pide comer y ser comido
quiere
entrabarse y gemir con ramas duras.
Gime por ser
quiere temblar
sentirse
palparse desde dentro
saberse entre las cosas respirando.
Quiere el viento y el ala
quiere el día
quiere el follaje de su fuerza obscura
brillando entre la luz hoja por hoja.
Es vegetal por eso:
por su destino de tiniebla y cielo
porque rompe y emerge
porque sube

porque la muerte sufre con su anhelo.


HECTOR ROJAS HERAZO.

jueves, 16 de mayo de 2013


MUSEO DE LA INOCENCIA.



Haré de ti, un museo de la inocencia
En una vitrina, exhibiré el sudor de muchas jornadas
Muslos, grupas, eternidades en la piel que marca la noche

Ese museo abrirá sus puertas cada noche,
Sus  visitantes, podrán ver el reducto de  nuestra locura
Dos o tres reliquias que has donado, nada de valor
Besos, humo, frió, ciudades que he construido en la aldea de besos que me habita

Colecciono en ese museo,
Cada palabra que me has otorgado,
Las tengo embalsamadas como mariposas negras
Exhibidas con un nombre científico a su lado
Amorus, furtivus, por dar solo un ejemplo, según rigores de taxonomista

También, he bordado con tu cabello
Un retrato de nuestra sombra, a la que nos entregamos
Cuando huíamos del mundo, de sus formas, de sus protocolos
Cuantos adioses no cumplidos
Cuantas promesas remendadas cada vez que venias
Tus reproches de sibila incrédula,

Otelo  soy de una Desdémona sin patria….

El museo abre sus puertas
Yo visitante, tu poseedora
Has puesto en la urna más importante
Mi cráneo perforado
Lo exhibes como un trofeo
Ganado en cacerías africanas….


MIGUEL  ANGEL  RUBIO OSPINA.







domingo, 12 de mayo de 2013

¡ESCUCHEN!

¡Escuchen¡
Si se encienden las estrellas
¿no sera por que alguien las precisa?
¿no sera por que alguien desea que existan?
¿No sera por que alguien llama perlas esos diminutos escupitajos?

Y, sollozando inconteniblemente,
entre la ventisca y el polvo del mediodía,
irrumpe en el lugar donde esta Dios,
temiendo haber llegado tarde
llora,
besa su mano robusta,
y le implora
!que siempre haya una estrella¡
y jura
que no soportaría el tormento de vivir sin ellas

y después
se paseara alarmado
aunque sereno en apariencia.
y preguntara a un amigo:

¿No te sientes mejor ahora?
¿Verdad que ya no temes?
¡¿No es cierto?!
¡Escuchen!
Si se encienden
las estrellas
¿No sera por que alguien lo necesita?
¿No sera por que es indispensable,
para que cada tarde,
sobre los tejados
se encienda al menos una?


VLADIMIR MAIAKOVSKI 







sábado, 11 de mayo de 2013

UN SIGLO DE SOLEDAD




«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo».

En uso del derecho a malpensar que me confiere esta revista, voy a hacerte unas preguntas, Gabito, muchos años después, sobre tu libro genial que así empieza. ¿Muchos años después de qué, Gabito? ¿De la creación del mundo? Si es así, yo diría que tendrías que haberlo dicho, o algún malpensado podrá decir que se te quedó tu frase en veremos, como una telaraña colgada del aire. Pero si no es después de la creación del mundo sino «después de aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo», entonces algo ahí sobra. O te sobra, Gabito, el «remota» pues ya está en «muchos años después», o te sobra el «muchos años después» pues ya está en el «remota».

Pero no te preocupés por la sintaxis, Gabito, que con las computadoras y el Internet ¿hoy a quién le importa? Al que te venga a criticar con el cuento de la sintaxis, decile que ésas son ganas de malpensar, de joder, y mandalo al carajo, que vos estás por encima de eso. Soltales un «carajo» de esos sonoros, tuyos, como los de tu coronel Buendía.

Y en efecto, la originalidad de tu frase inicial, así a algún corto de oído le suene sintácticamente coja, es soberbia, y no está en la sintaxis sino en la escena luminosa que describes. Un viejo que lleva a un niño a conocer el hielo, ¿no es una originalidad genial? ¿Cómo se te ocurrió, Gabito? ¿Cómo se dio el milagro? ¿De veras fue como lo has contado en repetidas ocasiones a la prensa, una tarde calurosa en que ibas camino de Acapulco con Mercedes? ¿En qué ibas pensando camino de Acapulco con Mercedes esa tarde calurosa? Aunque yo soy un pobre autor de primera persona que a las doce del día no recuerdo qué desayuné, y no un narrador omnisciente como vos que todo lo sabés, oís y ves, y que leés los pensamientos y nos podés contar lo que recordó el coronel Buendía muchos años después, apuesto a que sé en qué ibas pensando esa tarde calurosa camino de Acapulco con Mercedes. Ibas pensando en Rubén Darío, en su autobiografía, en la que el poeta nicaragüense, muerto en 1916, cuenta que su tío abuelo político, el coronel Félix Ramírez, esposo de su tía abuela doña Bernarda Sarmiento, lo lleva a conocer el hielo: «Por él aprendí pocos años más tarde a andar a caballo, conocí el hielo, los cuentos pintados para niños, las manzanas de California y el champaña de Francia». ¡Te plagió, Gabito, te plagió ese cabrón nicaragüense! ¡Y con semejante frase tan fea! Y no sólo te robó el hielo y el grado de coronel, sino hasta la expresión genial tuya de «muchos años después», pues el «pocos años más tarde» de ese sinvergüenza ¿no viene a ser lo mismo, aunque al revés? Y después dicen que los colombianos somos ladrones. 

¡Ladrones los nicaragüenses! Cuando te acusen de plagio me llamás a mí, Gabito, yo te defiendo. A cambio vos me vas a enseñar a ser autor omnisciente y a leer los pensamientos. Como ves, ya empecé a aprender, vos me diste el ejemplo, ya sé en qué ibas pensando camino de Acapulco con Mercedes esa tarde calurosa en que se te ocurrió lo del hielo: en ese nicaragüense ladrón. Pero explicame ahora la segunda frase de tu libro genial: «Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos». ¿Huevos prehistóricos? ¡Prehistóricos serán los tuyos, güevón! No hay huevos «prehistóricos». Los huevos son del Triásico y del Jurásico, o sea de hace doscientos millones de años, cuando los pusieron los dinosaurios, y nada tienen que ver con la prehistoria, que es de hace diez mil o veinte mil. Los bisontes de las cuevas de Altamira y de Lascaux sí son prehistóricos. Sólo que los bisontes no ponen huevos. ¿O en el realismo mágico sí? En esto de los huevos prehistóricos sí metiste las patas, Gabito. ¡Por no consultarme a mí! ¿Qué te costaba, si yo también vivo en México, llamarme por teléfono desde Acapulco? Yo tengo en México dos o tres libros de paleontología con unos huevos de dinosaurio fosilizados, magníficos, muy útiles para tu creación del mundo y de tu Macondo.

Pero aclarame aunque sea otra frase, la tercera, Gabito: «El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo». Si vos estás escribiendo en español –una de las contadas «lenguas de civilización» de que habla Toynbee, y que ha producido la máxima obra literaria, el Quijote, después de la cual sigue la tuya, si no es que es al revés–, ¿no se te hace que se te fue un poquito la mano con eso de que muchas cosas carecían de nombre y que para mencionarlas había que señalarlas con el dedo? ¿No hay ahí una inadecuación entre la lengua tuya, la del narrador (así sean tan genialmente pobres su léxico y su sintaxis), y el mundo que describes? Para mí que te hubiera quedado mejor tu libro en protobantú o en una lengua de la Amazonia. Pero claro, en protobantú nadie se llama Aureliano Buendía con nombre y apellido, ni mucho menos tiene grado de coronel. Gabito: ¿No se te hace raro que en Macondo muchas cosas no tengan nombre pero las personas sí? Y para colmo con grado militar. En un mundo tan primitivo, Gabito, tan recién bañado por el primer aguacero cual es el caso de Macondo, ¿de dónde salió la jerarquía militar? Pues donde hay un coronel hay generales y mayores y cabos. Pero esto no es un reproche, Gabito, yo a vos te tengo buena voluntad. Nada más te lo recuerdo por si algún cabrón malpensado algún día te lo saca a relucir, estés preparado y sepás qué responder. Respondele: «Animal, ¿no ves que estamos ante el realismo mágico? Por eso es mágico. Si las cosas tienen explicación, ¿dónde está la magia? ¿Qué chiste hay pues?».

De todas formas, Gabito, si cuando escribías tu creación del Universo me hubieras consultado sobre este asunto de los nombres de los personajes, yo te habría aconsejado que para evitar malpensamientos de cabrones los señalaras con el dedo. Además eso de llamar a los personajes cada vez que se mencionan con nombre y apellido en realidad no es manía tuya, es de Rulfo y de Mejía Vallejo: Pedro Páramo, Pedro Canales, Anacleto Morones, Fulgor Sedano, Susana San Juan... Vos que sos tan imaginativo y genial ¡qué vas a copiar a ese par de güevones!

Ahora bien, si no querés señalar a tus personajes con el dedo, pues mencionalos siempre con nombre y dos apellidos para que te distingás de ellos. Por ejemplo: Mauricio Babilonia Asiria, Pietro Crespi Rossini, Pilar Ternera Mesa. Con este cambio tu comienzo te quedaría así: «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía Iguarán habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo». Mejora mucho en originalidad. Incluso el «Iguarán» lo podés cambiar por «Iguana»: el coronel Aureliano Buendía Iguana. Suena más paleontológico, más a huevo prehistórico.

Llegados a este punto, Gabito, te quiero preguntar una última cosa, pero si no me la querés contestar no me la contestés: ¿De veras plagiaste a Balzac? ¿O eran elucubraciones sin fundamento de ese guatemalteco envidioso de Miguel Ángel Asturias? ¿Te acordás con la que salió ese güevón? Que dizque vos sacaste a tu coronel Aureliano Buendía del Baltazar Claës de La búsqueda del absoluto de Balzac, quien arruina a su mujer tratando de fabricar oro pero en vez de oro sólo fabrica un diamante. ¡Cómo lo ibas a plagiar si tu coronel Aureliano Buendía no fabrica diamantes sino pescaditos de oro! El tono, claro, de las dos novelas, la tuya y la suya, se parece mucho. Ustedes dos escriben como comadres chismosas, en prosa cocinera. Pero eso está bien para el tema de ambos. Además, ¿quién te puede probar Gabito que le robaste a Balzac el tono? Robarle un autor a otro el tono es como robarle un hombre a otro el alma. Y si a ésas vamos, también a vos te lo robó Salvador Allende. Ah no, fue su sobrina, ¿cómo es que se llama?





En fin, Gabito, para terminar porque ando corrigiendo unas pruebas y muy apurado, una última inquietud, ahora sobre el título de tu libro genial. ¿Por qué le pusiste «Cien años de soledad» en vez de «Un siglo de ausencia» como el bolero? Yo hubiera preferido «un siglo» ya que estás hablando en números redondos y que tuviste el acierto de que no fueran ciento uno o noventa y nueve, lo cual es otra genialidad. ¿Cómo se te ocurrió? Claro que «años» me suena mal. «Año» me suena a «caño», «coño». Yo sería incapaz de poner la palabra «año» en el título de un libro mío. La eñe es fea letra, hay que desterrarla del idioma. En cuanto a la soledad, mejor cambiásela por «ausencia», pues en español «Soledad» también es nombre propio, y así algún malpensado puede pensar que tus «Cien años de Soledad» son los cien años que doña Soledad lleva sola: doña Soledad Acosta viuda de Samper, doña Sola, doña Solita, ¡ay!

Gabito: No te preocupés que vos estás por encima de toda crítica y honradez. Vos que todo lo sabés y lo ves y lo olés no sos cualquier hijo de vecino: sos un narrador omnisciente como el Todopoderoso, un verraco. Y tan original que cuanto hagás con materiales ajenos te resulta propio. Vos sos como Martinete, un locutor de radio manguiancho de mi niñez, que con ladrillos robados a la Curia se construyó en Medellín un edificio de quince pisos propio. E hizo bien. Las cosas no son del dueño sino del que las necesita. Además vos también estás por encima del concepto de propiedad. Por eso te encanta Cuba y no lo ocultás. El realismo mágico es mágico. ¡Qué mágica fórmula!

FERNANDO VALLEJO