domingo, 24 de mayo de 2015

TRES POEMAS DE TESTAMENTO INVOLUNTARIO 
LIBRO DE POEMAS DE HÉCTOR ABAD FACIOLINCE 


LÓGICA RECIPROCA 



La finca donde yo vivo
es más bonita
que la finca donde vives tú
por que la finca donde vives tú
es más bonita
que la finca donde vivo yo
y desde la finca donde vivo yo
se ve la finca donde vives tú.
Tengo más suerte que tú
porque tú me ves a mí
y yo te veo a ti
y no hay comparación entre tú y yo



ELLA VE TV
(SONETO IMPURO) 


Hastiada de mi cama solitaria
busco en el burdo espejo de la vida
la ilusión que no tengo. Presentida
se asoma una pasión intermediaria
un anhelo de historia subsidiaria
y en la pantalla veo, entretenida
los devaneos de una mantenida
mujer fatal de cara extraordinaria
La trama pasional, si bien ajena,
es un vicario amor adulterino,
vicio sentimental que me serena
Con ella vivo la tormenta, el sino,
la tortura de amar, el cataclismo
y curo al fin mi tentación de abismo



ARS POÉTICA 

Aprendiste un oficio
amable pero inútil
un arte liberal del siglo XVI.
Y ahora lo que importa
es el cambio del dólar,
la fluctuación del yen,
los seguidores en Twitter.
la sociobiología,
y el despertar de la industria
farmacéutica.
Escogiste un oficio imperceptible,
ajeno a este mundo:
un balbuceo inútil de sílabas soñadas
la duda, la amargura, la soledad
de las palabras


HECTOR ABAD FACIOLINCE  (MEDELLÍN 1958)

jueves, 27 de noviembre de 2014

TRES POEMAS DE HERNANDO GUERRA TOVAR.



VUELO 

A Betssabet Lara Acuña 

En las noches el viento orvuelve pájaro
ocupa su nido en la copa del árbol más alto
sueña que es viento
pasea por el bosque con su amada la brisa
en las mañanas canta
se da cuenta que es pájaro

(tomado de El tiempo que nos resta)








LA HORA 

Envejece la piel de la memoria

Los días cruzan raudos
los predios del tiempo

En la primera edad
una brisa de hojas regala fragancias
y un rubor tembloroso
crece desde el verde

Envejece la piel
Los días cruzan raudos

¿Cuándo, Señor, el viento borrara mis pasos?

(Tomado de Tríptico de la luz)


PUERTA 

Por la puerta abierta
alguien entra o sale
o tal vez
es la sombra del que pasa
de quien se aleja.

(Tomado de Tríptico de la luz)


COLOMBIA 1954 


domingo, 19 de octubre de 2014

HECTOR ESCOBAR

IN MEMORIAM

PEREIRA 1941-2014

LO TEMPORAL

No caímos del tiempo. En él estamos.
Solo el morir nos libra de sus redes,
de estas cuatro y altísimas paredes
que nos impiden ver a donde vamos

En el tiempo atrapados nos quedamos
y por mucho que pienses jamás puedes
ni podrás entender, por que concedes
al amor el amor, si a Dios odiamos.

Todo nos contradice y nos apena
por esta soledad que nos condena
a estar en compañía abandonados

No hay salida posible mientras viva
y siga el hombre yendo a la deriva
dentro de estos espacios clausurados


GIROS 

Arquea el amor tu cuerpo hacia el deseo
con su temple vital, intempestivo;
con un fulgor de astro pensativo 
que relumbra al soñarte en su apogeo  
  
Que lúcida te aduerme en el enteo 
mientras te miro yo, meditativo;
fascinado ante el fuego sensitivo 
de tu vientre anunciando el jubileo 

Vuela a tu lado el tiempo justamente 
y al unísono elévase mi miente 
hasta el azul de un goce concentrado 

para luego quedar laxo contigo
bajo un cálido cielo que da abrigo 
a un placer en lo hondo prodigado 






A LA MUERTE

Sombra, ominosa sombra de otra sombra
Muerte de denominan los mortales
¿Cuándo habrán de acabar todos tus males?
¿tanto matar impune, no te asombra?

Tanto escombro que dejas no te escombra.
Son tus nombres sinónimos letales
Muerte, que oyendo estás en los umbrales
del moribundo el ¡ay! con que te nombra

¿Cuándo habrás de extinguirte silenciosa,
íntima muerte,grave, vaporosa,
para enterrarte al fin fuera del mundo?

y así, en tu ruinoso cenotafio
poder grabar este último epitafio
aquí yace la muerte en lo profundo

HECTOR ESCOBAR GUTIERREZ




sábado, 20 de septiembre de 2014

TRES POEMAS DE EDUARD SANAHUJA




Barcelona, España, 1953. Licenciado en Filología Hispánica y en Filología Catalana, es profesor titular del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Barcelona. Ha publicado los libros de poemas El gos del Galiot, Edicions del Mall, Barcelona, 1981; Mirador, Edicions del Mall, Barcelona, 1983; Doble joc, Columna, Barcelona, 1988 (Premio López Picó); En defensa pròpia, Bromera, Alcira, 1994; Compàs d’espera, Alcira, 2006 (Premio Vicent Andrés Estellés 2005); y El llançador d’espases, Lérida, 2013 (Premio Maria Mercè Marçal 2013). Ha traducido al catalán parte de la obra poética de Blaise Cendrars (Prosa del Transsiberià. Edicions 62, Barcelona, 1992) y fue premiado en los Juegos Florales del Ayuntamiento de Barcelona en 1985. Es fundador, con Federico Gallego Ripoll, Concha García y Jordi Virallonga, del Aula de Poesía de Barcelona, desde donde ha organizado múltiples actividades relacionadas con la poesía.



TEORÍA CON LOS DADOS

No hay azar en el libro; sí en la vida.
¿Acaso has elegido la forma de la cuna?
¿Escogiste la lengua de tus padres?
¿Los ojos que te herraban mientras envejecías?
No atiende a razones el azar. Es un iluso
quien piense que ha entendido las cosas 
porque sabe explicarlas.
Puedes describir los pigmentos de las magnolias,
pero nunca los entenderás; 
puedes sumergirte en biografías,
inútilmente: 
las acciones no revelan jamás
el misterio profundo de una vida.
En cambio, en la escritura todo ocupa su sitio
con lógica implacable,
las grafías, las sílabas, las frases,
los élitros brillantes de las sextinas.
Escribir es más seguro que cruzar pasos de cebra.
Lo importante no se escribe. Lo importante es azar,
la causa de la causa impenetrable,
el lugar donde pierde el equilibrio la razón,
allí donde los dados se juegan
el nombre del verdugo.
Poco te queda por hacer. Escoger tal vez 
con máximo cuidado 
el árbol donde tienen que colgarte
y el paisaje deseado, como rúbrica.
No vas a hacerlo en vano:
quien elige la belleza
desafía al azar, se hace más libre.

                     TEORÍA CON EL BESO
Mira.
Todo eso que ahora ves,
la rana de las Seychelles,
el lémur que se asusta cuando se mueve el aire,
los lirios entre cardos,
las mangostas esbeltas,
la rosa del desierto crujiendo en las arenas,
toda esta belleza 
no la creó el amor.
El amor llegó tarde al universo.
Es invento reciente de mujeres y hombres,
una sustancia extraña que en vano proyectamos.
Los universos no saben besar,
igual que las espadas, 
y por eso la vida
es la hermana tonta de la muerte.
El amor nunca será levadura de los astros
ni saciará la sed de las praderas.
No obstante, los humanos se besan
y algunos son virtuosos 
del beso gota a gota.
Yo sé bien qué es el beso,
el último estadio evolutivo del bocado,
un intento de negar
la crueldad voraz de las mandíbulas,
un intento de olvidar
que las bocas también mueren.
Mírame.
Te ruego que me beses.
El beso no nos salvará,
pero nos identifica.

CUANDO ÉRAMOS CAPITANES

Cuando éramos capitanes
era bello el desorden;
y el orden, la rutina,
las manchas oscuras en la frente de un moribundo.
Cuando éramos capitanes
todo era eterno y breve.
En todo estaba el rojo aún por estrenar.
Y yo todavía amaba
con un amor tan nuevo que hacía heridas,
igual que los zapatos blancos de los domingos.






miércoles, 3 de septiembre de 2014

Dos poemas de Johan Valentia



Piel tibia

Tiéndete a mis brazos,
aovíllate en el límite de mi abismo.
Acércate, suavemente
con los ojos somnolientos
y la respiración queda,
tiéndete, envuélveme con tus lianas,
tersas y frías como seda al sereno.
Échame hacia el muro blanco,
que no quede más espacio
que el que hay entre
la añoranza y la esperanza,
entre la luz crepuscular
y el parpadeo de una estrella moribunda
cómo no deslizarme entonces,
cómo no respirar
del polvo del suelo,
de la escama de la piel,
la mota perdida,
entonces divagar,
entre ese sueño difuso
que es la consciencia y el relieve
de los que viven entre sabanas.
Acércate pues,
calienta mi cerviz
con tu aliento de cervatillo,
trénzame con tus poderosas piernas,
amalgama tu irrealidad
con mi fantasía,
me deslizo,
la fría pared sostiene mi frente,
me deslizo,
un vórtice insondable
me succiona
con placentera lentitud.


Fragancia amante

El amor: esa daga de doble hoja,
que te quita el aliento
 y te lo devuelve
en labios ajenos.
¡Qué trampa tan primorosa!
Tejes tu urdimbre
como canastillo
para atrapar ratones,
dóciles entran ellos,
la abertura fácil y descuidada,
pero no sales jamás,
y mi piel seca
se convierte en testimonio mudo
de tus elaboradas armas.
Me amas
cualesquier día de primavera
para dejarme morir
en los ocasos otoñales,
juegas sobre esa delgada cornisa,
me invitas insolente
a ser partícipe de tus cabriolas,
pero te reconoces hábil y embustera,
qué soy yo  entonces
sino un alienado
por la fragancia de tu pecho,
un ciego triste
que ha dejado el trágico resplandor de tu piel,
y si sólo me dejaras beber de tu voz,
por una noche más,
cruzaría este desierto nocturno
colmado de abatidos reptiles
y calaveras tan pálidas
que solo provocan enturbiar los ojos,
cruzaría insensato,
con ganas de abocarme
a un nuevo manantial,
para luego,
en brevísimos pasos,
devolver mi loca carrera
y buscar el temblor de tus fibras,
las frondas de tus labios,
la puntiaguda y filosa
nota de tu canto.
Me acercaré entonces
como perro apaleado,
buscando lamer
la punta de sus dedos,
que me son ofrecidos
con ingenua maldad,
suplicar tácitamente,
por la prolongación de ese filo
que se vuelve a hendir
que te atraviesa el alma
y te lleva a los mismos dolores de parto,
las hebras de cabello
entre las manos
dispuestas a ser arrancadas.
Y el alma mía,
herida y humillada,
dispuesta a dejarse amar,
con ese amor torpe que me das,
ese amor cándido y atropellado,
pero amor tuyo al fin y al cabo,
quién soy entonces
para decirte que así no se ama,
quién soy para imperar
 en tu fuero misterioso,
sustentar tus razones
 y dirimir en tus apuestas,
ámame entonces,
sacia mi lengua
con tus húmedos manantiales,
devuelve calidez
a mi sepulcral piel de extraviado,
orquesta los pasos de mi corazón,
ejecuta magistral
esta bella tragedia llamada amor.


 JOHAN VALENTIA 

domingo, 27 de julio de 2014

NICOLÁS SUESCÚN


(Bogotá 1937)Podría decirse que es un poeta,  que linda entre un intelectualismo de vanguardia  y un vindicador de esos hombres de la calle anónimos y trashumantes. 









INFANCIA

El mar inmenso, azul,
profunda tumba de piratas y tesoros, 
estaba allá muy lejos, 
detrás de las montañas.
Era una ausencia. 
Los ríos, también, eran grandes ausentes. 
Sus aguas, bajo la tierra, 
corrían espesas y oscuras, 
arrastrando desperdicios. 
Y la belleza también se escondía.
Rara vez salía a la calle. 
A veces se asomaba con el sol en el patio
o en los ojos del gato. 
Y los viajes tenían que ser imaginarios, 
pobres ensueños tibios en los fríos rincones
donde empezaban los caminos. 
Así que todo viaje era un proyecto, 
todo secreto, 
un viaje secreto, inconfesable.
Y los potreros donde jugaba fútbol
se iban llenando de casas. 
Había que caminar mucho
para llegar donde no hubiera extraños. 
El camino de la escuela a la casa:
ese simulacro de la Odisea. 


UNA BEATA 

Lenta, sofocada, se da contra los muros,
se para aquí y allá para tomar aliento. 
Dos cuadras le llevan una hora
del cuartucho a la iglesia,
más de una hora se le va en dos cuadras
de la iglesia al cuartucho. 
Entre santos de papel y santos de argamasa
balbucea plegarias, practica la Esperanza
y el Espíritu Santo la consuela,
el Sagrado Corazón le guía los pasos,
la Santísima Virgen intercede por ella
y el mismo Jesús lindo a veces la visita. 

JAMÁS TANTOS MUERTOS 

Jamás tantos muertos 
rondaron la casa de los vivos, 
jamás tantos vivos
habitaron la casa de los muertos. 
Nunca se oyeron tantas voces, 
nunca tanto silencio, 
nunca se fue al traste tanta cosa, 
se pudo más y se hizo menos. 
Siempre es que hemos vivido tanto tiempo
que uno ya se pregunta qué sería de la tierra
sin el peso gravoso de los hombres, 
y qué sería de los hombres sin la tierra. 
Ahora son las diez de un martes o de un muerto
y mi sangre corre, corre la de los vivos
a dieta de sopas de sangre de sabores diversos, 
y huesos enlatados, cadáveres en polvo, 
todo el corpus delicti de la A a la Z. 

domingo, 6 de julio de 2014

RELOJ

Es quizá la contra parte a Eduardo López Jaramillo, y sin duda, uno de los mas grandes poetas pereiranos. 


Un día
a las seis de la tarde
estaré muriendo
lo que nunca he vivido

A las siete
Dios estará tan lejos
que sera una estampita olvidada en la infancia

A las ocho
la felicidad será olvido
y buscaré sus caminos en el vino

A las nueve
tu pasarás descalza por mi sangre
y no compartirás conmigo el silencio de tus pasos

A las diez
no habrá nadie que recoja
lo que queda de mí

A las once
me quedará grande
la soledad

A las doce
me daré de cuenta que yo no tengo la culpa
de la belleza del mundo

Entonces
no tendré fuerzas
para ver amanecer sobre las lilas

LUIS FERNANDO MEJÌA (1941)

miércoles, 25 de junio de 2014

POEMAS DE Andre Aŀh


PRIMERA ENTREGA: 







1

Me fascina
la danza y el baile del humo
que danza y baila en el aire.
Del humo de aquel cigarro
entre las afueras
de mis labios solitarios
habitando en el silencio
al paso de las horas inexistentes
haciéndose y desasiéndose
sobre la nada
entre los días sin viento.

2

Estoy abriendo un libro,
Y conmigo se hace libre.


3

Suspira… 
suspira lento
suave. 
Suspírame…
Suspírame el aire ligero 
de tu boca al oído, 
en mi cuello
en mi mejilla izquierda
O derecha..
Suspira en mis adentros,
Donde tu prefieras.
Suave,
Lento, con tu suspiro de ave 
acaricia los cabellos del viento
con la intensidad estrujada 
que provoca tu melancolía
cuando tus labios quisieran
pronunciar libertad.

Arrojas tus voces
hacia el vacío lleno de canciones,
tuyas
Y ajenas al mismo tiempo.

Suspira.
Suspírame,
Al aire.
En la piel.
Soy un cuerpo 
Sin restricciones.

4

Memoria escasa,
falta de recuerdos
Y  de retratos. 
O no harán falta.
Quizás, 
Han se han ido
desde sus raíces
para ausentar el infinito. 
Cualquiera, esa.
O ninguna otra.
Memoria incompleta,
extinta, evocación 
de sitios ajenos.



JOVEN POETA PEREIRANA. 





viernes, 6 de junio de 2014

EL POEMA TRAVESTIDO


JHON BETTER ARMELLA UN POETA SIN CLOSET



Hasta el lugar más alto y a su cúspide de nieve llego
desnudo y grito tu nombre…



Jhon Better ha subvertido, con  su lengua de diamante  y la ojiva de su trasero 
De oro, toda la travestida poesía colombiana de los años del paramilitarismo 
Y el entretenimiento. Leerlo, con lentes 3D, es un plus de nostro tempo. Evadirlo, 
Pura aberración senil.

HAROLD ALVARADO TENORIO 






John Better Armella (Barranquilla, Colombia, 1978) Escritor y periodista costeño. Sus textos empezaron a aparecer hace más de diez años en la escena de la cultura local barranquillera. Para 2006 aparece su libro de poemas titulado “China White”, con la editorial independiente mexicana “Salida de Emergencia” y reeditados en 2011 por la editorial “Pluma de Mompox”, para la colección “Voces de fuego: memorias del Bicentenario” que reúne a más de 40 escritores colombianos en diferentes géneros como  crónica, novela y  poesía





I
El hombre ha decido salir del closet, y también, ha decidido usar los tacones, las faldas plateadas de lentejuelas brillantes, las pelucas y las chalinas que guarda en él. Se dirige al tocador y sobre el espejo pintarrajeado con labial, al lado de la Gillette, la espuma de afeitar y la loción,  se denota entre un falo y un corazón, su nombre enclavado con el de su amante de la noche anterior.

Jhon Better Armella, poeta periodista  y cronista Barranquillero, es quizá la voz de la poesía marginal colombiana, más impresionante que haya leído. Su poética, la cual no oculta su homoerotismo desencadenado, va  a medio camino entre un amor insondable y una conciencia brutal de su sino de peregrino y de outsider del hecho estético.

China White los Cantos Oscuros de Sioux Vidal, es un poemario que contiene la voz travestida del hombre, que decidido a salir del closet y que  encuentra en la palabra su vestido adecuado, su posibilidad utópica de amar a través del ropaje de la palabra agresiva.



Fuego: piñas de encendidas coronas
Playas y mareas de lava
Una cabeza cortada de leopardo emergiendo de tu pecho
Altas palmeras en llamas
Fuego hecho labios de ceniza: tu marca


El territorio agreste de la poesía, siempre insuficiente a la palabra cotidiana, es para el  poeta siembra, de esa infinita posibilidad que la marginalidad le permite. Políticamente incorrecto, (porque la poesía, también es un establishment canónico de vicios y caspa) Better narra y canta al amor idealizado, a su protoamante fugaz y fuerte. A galope brutal entre la noche, la raya de cocaína de una fiesta sin norma, el beso a la rosa y un tableteo incesante de lascivia, Better se ha trasvestido en el poema con la furia que solo el sexo tabú le permite expresar. 

Todo es basura quemada
Incluso tus labios donde se hospeda una medusa de fiebre
También tu lengua de filosas espinas plateadas
Todo es basura quemada amor
Incluso Jhune y Kent tan distantes de mí y al otro lado
de la cámara pajeándose sobre un mugroso colchón en
algún scort de Manila
También Koyiro asombrada de ver flotar libélulas en el
agua del lavatorio

Todo es basura quemada
Excepto este poema que hasta ahora empieza a arder


II
Sin embargo, es también misticismo y sacralidad. Para better, la palabra pasa de un desierto a un lago inmenso de adoración y vida. Su poética, aunque mantiene la temática transgresora, se bifurca como una rosa que muestra al inicio de su tallo las espinas, pero que empieza desde su voluptuosidad a encantar a quien la posee.
El poeta, sale, con su poema de lentejuelas y  tacón de plataforma a buscar amantes en los poemas que suda. Se vende al mejor cliente, un libro de Witman y se ahoga en él, se convierte en el poeta Norteamericano con la absoluta claridad de su impostura.

Este que escribe estas vagas líneas
Y que no es Walt Whitman
Se ha paseado desnudo y hermoso por pensiones y hospitales
Por almacenes hoy ya clausurados
Ha visto ese otro sol
Eso otro Candem de vidrio y ceniza
Se ha roto ante los ojos de su amante
Para que éste le crea
Para que en verso preciso algo también se rompa
Para que en el poema templen el oro y la cura
Ha dormido
Y en el sueño ha creído ser Walt Whitman



Y ama, ama profundamente a cada hombre, cada ser, con la certera convicción de su abismo, de su vértigo poético, con el surrealismo que solo la prohibición moral del otro le permite, le accede. Por sus amores pasan Vallejo y su narcótica palabra de hueso y lluvia, y el poeta se pone sus harapos derruidos de la guerra.  

Y esa palabra sagrada, mística, pregunta,  y en la pregunta transgrede y crea. Es una pregunta ante el desamor, ante la insólita posibilidad de la soledad del deseo. 

¿Es que sólo el cigarrillo, la cafeína, el alcohol o tu
desamor se adjudicarán la lenta y fatal caída de este
cuerpo enfermo?


Es romántico, sin caer en el melodrama, y es místico sin caer en el delirio, su fuerza radica en la mesura, en la dosis de lujuria santa que puede administrar en su palabra. Sexo oral, desde la misma lectura, un acto de amor, que tiernamente nos va llevando a su vestier. 



III

El poeta entonces peregrina por el camino del hombre, como quien camina sin destino alguno. Y arde, arde, pero su palabra es también anatema, apostasía a lo establecido, un hablar a dios desde la terrenalidad. Su poema se convierte en filosofía en reflexión contundente y certera. 


SOBERBIA DE CAÍN 

Y la madre pregunto a Caín:
¿Hijo, dónde está tu hermano, que no viene contigo?
Y el hijo responde:
Sólo Dios sabe qué angustias le aguardan en el camino.


Heredero de un viaje lírico por el borde de la poesía, Jhon Better Armella,  se consolida en la poesía colombiana, como esa voz  que hacía falta al canon “oficial” resuenan en él los ecos de un Barba Jacob trashumante por su Barranquilla natal, este poeta es el Michel Farrel de los desposados de la muerte, que se ha puesto en pie desde el poema para corresponder al llamado del poeta de Santa Rosa De Osos. 

Michael Farrel ardía con un ardor puro como la luz.
Sus manos enseñaban a amar los lirios
y sus sienes a desear el oro de las estrellas.
En sus ojos bullían trémulas luces oceánicas.
Sus formas eran el himno de castidad de la arcilla,
suave y fragante y musical.



IV

Y al final de la noche, desnudo, se ama así mismo, rindiéndose homenaje con el baño de estrellas del álbum de sus amantes. Y conmemora en un rito solamente su lira, la que dibuja su universo ígneo, colores y formas se confunden y el poeta es terriblemente honesto, tanto como para mentirle al mundo y volver nuevamente a ser el rey de los bufones, desposeído, cariñoso, preciso 


Fui pumkin
Fui gueto
Immer Bosnia
Fui Garçon D’Honneur
Fui Queen Elizabeth
Las cofradías ocultas
Fui stereo MC’s
Fui Robert Zimmerman
La casa encantada de Emily Dickinson
Fui l’eau d’un chapeau
Fui Aurelio Arturo al empezar el día y ya en la tarde de
neón era Gonzalo Arango pisando el césped
con botas de hule.




Así se trasviste el poema, en su vestido de palabras para delatarse al mundo en su natural condición. La palabra, al vestirnos, nos delata, nos desnuda, nos rasga las vestiduras de la moral y la convención social, nos lanza a la playa nudista de nuestra intima melancolía.


MIGUEL ÁNGEL RUBIO O 
POETA, PERIODISTA, Y ANIMADOR A LA LECTURA. 




martes, 13 de mayo de 2014

TRES POEMAS DE URIEL GIRALDO

Uriel Giraldo Salamina Caldas (1957)

I

adiós
no sé qué ciudades me esperan
qué frío qué desolación
soló sé
que llevo
los ojos henchidos de paisaje
y el corazón de un hilo
en donde suena a toda hora
una misma canción
y en mi piel
toda la memoria tuya

II

estoy cansado
terriblemente cansado de todo
estoy sobre todo hastiado de mi mismo
y mis amigos ya empezaron
a hastiarse también de mí
siento soló ganas de renegar
de renegar y putear de todo
de maldecir de blasfemar
pero no sé de que ni contra quién
nada me merece una emoción
nada inspira mi respeto o entusiasmo
ni siquiera el llanto
nada tengo
ni certidumbres ni dudas
soló quejas
y me parece que parezco
un niño berreando solo
contra el frío vació de la noche
vale decir
de la nada

III 

De pronto
la niña que ayer
jugaba en la calle con los muchachos
es una fruta madura para el goce
Ella se muestra como si aún jugara
__impúdica sin saberlo __
atorada entre sus nuevas formas

Tomado de CAFEÍNA. II muestra de poesía del Gran Caldas. 









martes, 22 de abril de 2014

TRES SONETOS DE GABRIEL GARCÍA MARQUÉZ. Q.E.P.D

Muchos habrán leído sus crónicas, sus cuentos, sus novelas, pero pocos han leído sus poemas selectos, graneados, escasos, pero bellisimos; aquí tres sonetos del mas grande escritor colombiano GABRIEL GARCÍA MARQUÉZ, Cien años de eternidad maestro. 









LA ESPIGA

Hermana de la luz, presagio inerte
de otra vida mejor que la de ahora;
estación donde el hombre se demora
para olvidar su cita con la muerte.

Novia de mi canción, la espiga ignora
que su debilidad es la más fuerte
y que solo el amor tiene la suerte
de inclinarla en el hombro de la aurora.

Camino de la sed, ruta del viento,
la busco en mi canción y la presiento
en el extremo de su sombra fina.

Pero es vano tratar de retenerla
y solo un verso puede sorprenderla
en la primera infancia de la harina.


SONETO MATINAL A UNA COLEGIADA INGRÁVIDA


Al pasar me saluda y tras el viento
que dá al aliento de su voz temprana
en la cuadrada luz de una ventana
se empaña, no el cristal sino el aliento.

Es tempranera como una campana
cabe en lo inverosímil como un cuento
y cuando corta el hilo del momento
vierte su sangre blanca la mañana

Si se viste de azul y va a la escuela
no se distingue si camina o vuela,
porque es como la brisa tan liviana

Que en la mañana azul no se precisa
cuál de las tres que pasan es la brisa,
cuál es la niña y cuál es la mañana.

SIN TÍTULO

Si alguien llama a tu puerta, amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en su tallo de agua temblorosa
el surtidor florece su alegría.

Si alguien llama a tu puerta y todavía
te queda tiempo para ser hermosa;
si aún existe la arteria de la rosa
para tomarle el pulso a la poesía.

Si alguien llama a tu puerta una mañana
Sonora de palomas y campanas
Y aún crees en el dolor de la alegría;

si aún la vida es verdad y el beso existe
si alguien llama a tu puerta y estás triste
abre que es el amor, amiga mía.

GABRIEL GARCÍA MARQUÉZ 

miércoles, 19 de febrero de 2014

PAJARO PALABRA



¿Qué es la palabra?


                                       Siembra,
rito,
                 

                          signo,

ritmo,                          

                                           



                                                     agua

razón
 
                                                             
                                                                      sismo…

Y es, también, un pájaro invisible que atraviesa la noche
canta en mi oreja derecha un poema hermano de las estrellas….


ARTURO WIGOYA. 

viernes, 11 de octubre de 2013

POEMAS DE ANDRES MOSQUERA.



Pereira 1993. Estudiante de la Universidad Tecnológica de Pereira, adelanta sus estudios en la licenciatura en español y literatura; con una especial atención por lo literario, enfoca sus escritos en la simbolización de lo cotidiano y en la búsqueda para extrapolar el espíritu a través de la poesía.



DISECCIONES

Hazte de viento
que nada te atrape
no eres más que la ironía,
esa que solo el presuntuoso comprende.

Danzarina y gitanesca
te places pavoneándote cuan ave majestuosa
pero solitaria.

Infante de risas fingidas,
y ademanes sobrepuestos
mujer
solo de nombre.

Eres indiferente a las caras de la luna
y yo, como el más fiel de los idiotas
persigo tus enigmas.

Dama de caras y máscaras
indescifrable, indefinible
y en definitiva…
un desastre para amar.




CIUDAD 

Ojos de cristal maliciosos
y reflejos expectantes
lluvia adrede y gemidos
bellas hojas de viento danzarinas.

Impávidas gotas
lagrimales viejos, estropeados.

Esta es sin duda la gran vista,
de una ciudad perdida
llena de almas en desuso
y vagabundas sonrisas.

Hoy es noche de mascarada
y los ánimos se ven vivos
todos salen con sus abrigos
y algunos, con cigarrillos encendidos.

Estás -sí, tu- en la más esplendida ruina
donde en las calles, aún se huele el asfalto fresco
donde las flores han muerto
donde las aves no cantan
donde los suspiros no existen.

Bienvenido, ahora estás en mi ciudad.


domingo, 22 de septiembre de 2013

AIDA.



“Soportó la lluvia de su corazón, gimiendo pisó el cielo con los ojos”.

Aida despertaba de noche a respirar el viento filtrado por las aberturas de la puerta, había pasado 5 noches retorciendo su cuello,  con sus manos sacudía el dolor, el viento la encrispaba de calma.  Augusto de 8 años contaba las noches en que su madre se lamentaba por el dolor en la nuca, hoy se ha escuchado un grito espantoso, el ruido cubre todo el lugar. Don Alberto sale a ver si su hija Arminia había peleado nuevamente con su novio, el hombre decidió coger el palín que siempre ocultaba detrás de la puerta, ésta no era la única vez que salía a defender a su hija.

Las luces que iluminan la cuadra están más tenues que nunca, veo una sombra corpulenta que se tambalea por los rincones de las casas, esa sombra sólo pregunta por Arminia, -Alberto- pienso, nuevamente se escucha un gemido bestial, inunda toda la noche, esta vez decido salir a ver de dónde proceden los sollozos, me encuentro frente a frente con el hombre, vemos como se abre lentamente la puerta en la casa de Aida, sale Augusto llorando, llevo mis manos a la boca con horror, por su parte, Alberto sacude sus extremidades soltando la herramienta,  sale corriendo a buscar el niño, lo toma entre sus brazos, la criatura  hace con su cuello un sonido insoportable, se me ponen los pelos de punta, cruje espantosamente.

Alberto lagrimea al ver el niño abandonado, lo siento conmovido, me llama con fuerza para que le ayude a cargar el infante, me niego, ese olor, ese hedor penetra mis entrañas, insiste, niego por segunda vez, él entra atravesando la puerta ligeramente, deja al crío en el piso, miró hacia el interior de la puerta, nadie se asoma, nadie, todo en silencio, el niño se ha esfumado, no lo veo, Alberto aun no sale, no se oye ningún ruido, creo que ha paso ½ hora, estoy acá, con frio, con miedo, ¡Alberto, Alberto!, nada, nadie, ninguna respuesta, ¡Augusto, Aida!- me duele el cuello- ¡voy a entrar! -no-¡voy a mi casa!, ¡Albertoooooo, carajo, voy a entrar!


En el  interior se enciende una luz, mis ojos arden, -el cuello me va a matar, me duele-, he decidido entrar, todo está en silencio, ni un solo ruido, todo está desgastado, están roídas las escalas, el hedor es insoportable, todo cruje al interior mientras avanzo, la luz es opaca y no deja ver el lugar, arriba en el segundo piso se escucha un ruido,- pisadas-, ¡Alberto!, grito,-nadie responde-, subo las escalas, hiede aún más, hay una puerta abierta de un cuarto, se ve un espejo inmenso, ¡Alberto, Aida, Augusto! avanzo hasta la puerta del cuarto, no hay nadie, sólo el espejo, no refleja nada, nada, estoy delante de él, estoy sola reflejada, sin objetos que me acompañen en la imagen, sin colores intensificados, todo gris detrás de mí, solo yo, con mi rostro, con mis arrugas, con mis años a cuestas, ¿quién soy?, -mis ojos transparentan la pregunta y me cuestionan- ¿quién soy?, me pierdo fijamente en los ojos, todo está nublado, ¿quién soy?, Alberto se refleja en el espejo, hago el intento de voltear mi cuello, -es inútil-, el dolor es intenso, Augusto aparece a mi izquierda, hiede como nunca, mi mirada estática y prisionera en el espejo, no puedo mover la nuca, ¿quién es ella? ¡Arminia!, está pálida y despeinada, toma mi cuello, sus manos están frías, los tres susurran en mi oído Aida, Aida, Aida, ¡no soy Aida! grito ¡no soy ella!, aúllo desesperada, ¡no soy ella!, ¡no soy Aida!, miro mis ojos nuevamente, despiertan lágrimas a cántaros,  escucho en mí una voz chillona, escabrosa, Aida, soy Aida, soy Aida.


ALEXANDER NOREÑA- PEREIRA.

lunes, 2 de septiembre de 2013

ENTRE LA TRADICIÓN Y LA CONFESIÓN.


DIALOGO CON JUAN FELIPE ROBLEDO.




“Escribo mi poesía, si,  la escribo, para que en el inexpresivo resplandor del arte, resplandezca el mortal incendio de la vida”


Medellín, 1968. Estudió la carrera y la maestría de Literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá de  donde es profesor. Ganó el premio internacional de poesía Jaime Sabines en 1999, con De mañana. Obtuvo el premio nacional de poesía del Ministerio de Cultura de Colombia en 2001 con La música de las horas. El don de la renuncia (2010). Han aparecido seis antologías de su poesía: Nos debemos al alba (2002), Calma después de la tormenta (2002), Luz en lo alto (2006),Dibujando un mapa en la noche (2008), Aquí brilla, es extraño, la luz de nuevo (2009),Poemas ilustrados (2010).


A Juan Felipe tuve la suerte de poder esperarlo en el aeropuerto a su llegada a Pereira. Desde que atravesó  la puerta de salida, su calidez y amabilidad predijeron una charla sencilla pero profunda, amigable y precisa, es un hombre de una generosidad y don de la palabra propia de su tierra, de su ancestral pasado antioqueño.

De ida al hotel, tuvimos que regresar al aeropuerto, pues habíamos dejado a Satizabal esperando por las maletas en la sala de abordaje. Juan no vio problema en tener que hacer el retorno y al contrario se mostró preocupado por el in suceso  Regresamos, encontramos a un hombre grande, de sombrero verde y mochila, esperando a la salida del Matecaña. Esto, propicio una charla previa, que sirvió de calistenia para nuestro dialogo más reposado del día siguiente.

Entendí que una entrevista no empieza al momento de activar el interrogatorio previsto con las preguntas anotadas en una libreta.  De hecho, jamás me base en una sola nota tomada con anterioridad, esta empieza, quizá, cuando la ocasión menos pensada propone el tema y allí el leitmotiv del entrevistador se encuentra con el asunto adecuado.

La charla que acordamos en la mañana del viernes le cayó como anillo al dedo a Juan Felipe, le propuse que hiciéramos una charla contrastiva entre su formación como literato en el Siglo de oro y la poesía española versus  su poesía renovadora, sobre como era su dialogo con la tradición y su construcción como escritor desde esa tradición no solo ibérica, sino también antioqueña, pues su abuelo materno el reconocido escritor Argos, influyo indudablemente en su formación.

M. R. Sé que eres experto en el siglo de oro español, y por supuesto, también sé, que su estudio enmarañado y difícil supone una formación intelectual amplia. Sin embargo, ¿cómo logras superar esa influencia en tu poesía, y construir una poetic confesional, testimonial resistiendo de algún modo a que eso influya en tu escritura?

J. F. Pablo Neruda decía en alguna parte, que él esperaba que lo libraran de inventar cuando cantaba. Yo siempre he sentido que en la poesía debe haber un vínculo con la confesión, con la experiencia directa, con el pulso de un tiempo, el pulso del tiempo que me tocó vivir, y espero yo, que en mis poemas este vivo ese tiempo, esos alambrados, esa iluminación, esas músicas, esa palpitación de este mundo. Pero simultáneamente, creo que la poesía da cuenta de un ritmo interior, de un río subterráneo que alimenta todas las épocas; y de alguna manera, el que yo sea profesor de literaturas clásicas, como  también de los autores de la llamada generación del 98 y los poetas del 27, no contradice, digamos, esa vinculación con la experiencia más directa y más arraigada de nuestro tiempo. Porque lo que  hay fundamentalmente en la poesía es un ritmo, es una manera de percibir al lenguaje como una capacidad de cantar; la poesía creo yo, fundamentalmente, aspira a  la música, una de sus preocupaciones fundamentales es querer ser música, y en esa medida la poesía da cuenta de un ritmo, de una tensión, de una manera de disponer el poema como si fuera una partitura musical, y desde esta visión, creo yo que, dentro de esa visión mía, que pretende dar cuenta de mi época, de mis angustias, de mi dolor de mi alegría, de aquello que me hermana con los otros que viven en la época que yo vivo, también esta simultáneamente un tono, un ritmo, una, tensión, una armonía, que de alguna manera, en algunos casos, responde a esas armonías que vienen del itálico modo, de Garcilaso de la Vega, de un Quevedo, de una sintaxis en muchos casos difícil y enmarañada, de ese delirio metafórico de Luis de Gongora; sin que yo en muchos casos me dé cuenta. Lo que sucede maravillosamente en la poesía, es que lo que intenta hacer el poeta, no resulta siendo controlado de manera directa. En algún momento, Jacques Lacan, el psicoanalista, decía que los poetas que no saben lo que dicen, siempre dicen como es sabido, las cosas antes que los demás; los poetas no siempre saben lo que están diciendo de una manera consciente y controlada, hay como una voz que habla debajo de ellos, como un eco, una corriente que les está hablando de otra cosa, otra realidad, y esa otra realidad, en muchos casos es la música de la lengua, que heredamos con maravilla de estos autores prodigiosos que son Juan De la Cruz, que son, Garcilaso de la Vega, o Fray Luis de León y que de alguna manera, pueden seguirnos hablando en una época de segmentación, de desastre, de ruido, de marginalidad como la nuestra. Creo yo, que la poesía lo que habla es de arriba y abajo, de adentro y afuera, todo el tiempo y lo que hace fundamentalmente la poesía es poner en conexión, mundos en apariencia aislados, fragmentados; habla del sol, pero habla simultáneamente del barro ¿verdad?; todas estas realidades conviven en el poema en esa armonía, en esa pretensión, de hablar con música, de nuestro tiempo, y eso espero yo, de alguna forma, esté presente en los poemas que escribo.

Mientras habla, su estampa se hace más inmensa, sus manos vuelan para explicar sus ideas, y su voz se hace potente, aun cuando una música estridente de salsa y baile podría impedir que se escuchara. Hago un esfuerzo sobre humano para anteponerme al ajetreo del lobby del hotel y poder concentrarme en sus palabras.

M.R. digo contradicción, no porque sea mi visión personal, sino porque en términos generales, los poetas jóvenes tienen como propósito destruir esa tradición, sin saber que ella es casi que fenotípica en la lengua. ¿En ese sentido, la formación intelectual es fundamental en el oficio del poeta, o es, como declaras en alguna parte, un asunto de sentimiento e inteligencia?

J.F. pues yo creo que las dos cosas nunca se contradecirán, porque yo creo que el sentimiento y la inteligencia se ponen al servicio de que, también de la erudición, y si la erudición puede ser una manera de entender el mundo… en alguna parte, Rosa Navarro Duran, para referirse a la poesía del siglo de Oro habla del arte de la dificultad; a lo que se refiere Rosa Navarro, es al arte de la dificultad, de un lenguaje cifrado, críptico, en el cual la mitología,  la sintaxis latina, la dificultad comprensiva o metafórica, están como en la base de este monumento, que fue la poesía de Gongora o de Quevedo; pero este arte de la dificultad, simultáneamente nos habla de una pasión, de una tensión, hombres como Quevedo o Góngora, no simplemente construían sus arquitecturas metafóricas, con el deseo de apartarse del vulgo, que en muchos casos lo hacían también, pero por otro lado lo que hacían era aumentar, exaltar la realidad, Pedro Salinas, dice en alguna parte que lo que hace Góngora es exaltar la realidad, como si la realidad le fuera un poquito desvaída en ocasiones, y él quisiera llevarla a una posición todavía mayor, y en esa elevación, produce notables prodigios, imágenes entrelazadas, que son un acento de alguna manera; creo yo que esos elementos, exaltación del mundo, y simultáneamente elogio de la inteligencia, conviven en el ejercicio de la poesía, o pueden convivir, en el ejercicio de la poesía.

Jamas se me habría ocurrido hablar del poema, como una arquitectura Metafórica. Nos retiramos del Lobby, pues los decibeles de sonido llegaron a un extremo exasperante, y subimos a la oficina de prensa, lugar más apartado y propicio, sino para arquitecturas, si para conversar más pausados y dar fin a una charla que quisiera, fuera infinita, pues el tono de voz de Juan Felipe es el de la claridad, el de la luminosidad, sin caer en elogios innecesarios ni más faltaba.

Ya en la oficina de prensa, Juan sentado en simetría a mí, aguarda la pregunta con la cabeza meditativa.

Diecinueve novelas,dieciocho 
recopilaciones de  cuentos y artículos,
diecisiete volúmenes  con estudios 
y ensayos, todo esto en los últimos 
dieciséis años. visita mas de quince
paises, escribe para catorce periodicos 
desempeña trece oficios, presenta
una docena de renuncia, trastoca 
once veces una frase, negocia al diez 
por ciento sus regalias, nueve copas
vacia una tras otra. ocho mujeres 
lo aman, siete de ellas con seis espamos 
cada noche. en cinco oportunidades 
es socialista; en cuatro, capitalista.
tres intentos de suicidio, dos manos
(una para pegar, otra de escribir) y esa 
sola existencia, que disolvio la morfina... 




M. R. A partir de tu poema Wild London, construyes una enumeración muy interesante de sucesos que van dando camino al poema, desde un tono, evidentemente confesional, irónico, pero a la vez personal, ¿de acuerdo con lo anteriormente expresado en las dos preguntas, en que consiste ese hilillo delgado entre la confesión y lo poético, y como construyes ese artificio de lenguaje, esa suerte de juguete que puedes manipular?

J.F. no creo que sea un ejercicio totalmente consciente, obedece sin lugar a dudas, por un lado a mis lecturas, a mi formación, a la manera como yo concibo la arquitectura del poema, es decir, si existe un elemento decisivo de puro artilugio, de construcción, de capacidad de conceder estructura, ritmo, tensiones entre los versos, la idea de concebir como una pieza musical el poema (siempre presente este concepto, esta idea inmanente en su fluir verbal- la idea es mía) pero por otro lado, creo yo, que sin ese sustrato, sin ese impulso, sin esa llamarada de la sensación, en mi opinión, el poema no se sostiene, no tiene una verdad interior. El poeta, el gran poeta ruso, Alexander Blok, decía en un momento “Escribo mi poesía, si,  la escribo, para que en el inexpresivo resplandor del arte, resplandezca el mortal incendio de la vida” El mortal incendio de la vida al que nos debemos, nos debemos, en la medida en que es la fuerza, la tensión, que nos afirma en el mundo, que nos pone en contacto con los demás, que nos hace conseguir un sitio entre los otros, pero simultáneamente ese arte es un poco frio, ha conseguido un espacio de distanciamiento,  de precisión lingüística, de arquitectura y de objeto bien logrado. Y ese mortal incendio de la vida, puede vivir en el inexpresivo resplandor del arte; de una manera extraña, en algunos casos no totalmente consciente, pero yo creo, que en la gran poesía, o en la poesía que a mí más me gusta, ese mortal incendio de la vida está presente siempre en esas arquitecturas, en esos juegos lógicos formales que constituyen la carnadura verbal del poema.

Es imprescindible hablar con juan Felipe, y no tocar el tema de su genial ancestro ARGOS. Su abuelo materno.

M.R. Tu abuelo, Roberto Cadavid misas, se conoció siempre por su desparpajo y finura para contar la Historia Sagrada, La Mitología griega, y  La Historia de Colombia, ¿en este sentido, y siendo esta una tradición familiar, cercana, como afecta ARGOS tu vocación literaria?

J.F. El me regalaba muchos libros de niño, yo recuerdo mis vacaciones en Medellín, que eran una peregrinación al a librería Continental, que era una gran librería de Medellín donde mi abuelo tenia cuenta abierta; yo salía siempre con unas montañas de Julio Verne, (aquí ríe, pero no como la risa de todas las entrevistas entre paréntesis, la risa de juan es una risa gigante, grande, una risa que no emerge fácilmente, y que tiene mucho de su personalidad tranquila)  y me daba toda la felicidad del mundo, y mi abuelo me decía “escoge los libros que quieras y te los llevas” me los dedicaba, con unas dedicatorias preciosas, muy cariñosas; pero a parte de esos libros que él me regalaba, hay un par de consejos que él me dio. Cuando yo empecé a escribir, yo empecé escribiendo relatos, antes de escribir poemas, y en algún momento me decía, desprosar, despejar, nada de confusión, detestaba el barroco mi abuelo detestaba la hojarasca verbal, y todo el tiempo, poda, poda, lo que se pueda decir de la manera más sencilla posible dilo. Él fue siempre un defensor de la claridad expresiva y del pensamiento, y eso estuvo presente siempre en su lección.

ya presintiendo el fin de la entrevista, hago una pregunta sin ambages, que él responde del mismo modo.

M.R. ¿Un poeta fundamental en las lecturas de Juan Felipe Robledo?
J.F. Jorge Luis Borges
M.R. y ¿Lezama Lima?
J. F. Lo leí bastante, pero cada vez me siento un poco más lejano de él. Lo admiro mucho, me parece un prodigio, hay poemas de Lezama que me han conmovido de una manera fundamental, en algunos poemas incluyo un verso de Lezama, fue una lectura de un momento muy decisiva para mí sí.

Lo recuerdo meditativo en las lecturas esperando su turno. Pasa con regularidad sus manos por su cabello castaño, y su mirada se pierde en el vació, quizá concentrado en la voz de sus colegas de mesa.

M.R. Juan Felipe, en Colombia, empiezan a ser importantes los festivales de poesía, como tribunas de escucha y conocimiento de las nuevas voces de la poesía y la literatura. Están el Festival de poesía de Bogotá, el de Medellín que es una cosa gigantesca, y ahora el de Pereira, que se consolida cada vez mas ¿como ves tu esa dinámica, como solo ir a escuchar poetas, o eso de algún modo educa públicos y transforma?

J.F. Yo creo que las lecturas públicas de poesía son importantes, hay poetas que descreen de la importancia de compartir públicamente sus poemas; yo lo disfruto, creo que el poema tiene una capacidad de conexión con un público, no todos los públicos están dispuestos,  y en ocasiones el poeta tampoco está en la situación de transmitir esa atmósfera  yo creo que los festivales de poesía hacen mucho por las lecturas de poesía, por la difusión de la poesía, y los contactos que establecen terminan produciendo, en muchos casos publicaciones, son un espacio privilegiado para la poesía, y para que el público amante de la poesía, tenga un sitio de encuentro muy importante.

Minutos después, almorzamos juntos con el otro grupo de poetas, sentados de frente seguíamos dialogando de varias cosas, literatura, el clima, la comida,  y riéndonos a carcajada batiente como sabe reír juan Felipe.

Entrevista realizada en el marco del VII festival internacional de poesía Luna de Locos en Pereira.


Entrevista: Miguel Ángel Rubio-  licenciado en Español y Literatura Universidad Tecnológica de Pereira.

Fotografías: Juan Estaban Jaramillo. Licenciado en comunicación e informática educativa  Universidad Tecnológica de Pereira