CAROLINA HIDALGO (PEREIRA)
EL SABOR DEL GANGES
Glenda baila la danza de Shiva
las sedas descuelgan de sus piernas morenas
haciendo figuras de colores ondulantes en el humo,
su saliva se reseca
y ella sigue bailando
recuerda el sabor del Ganges
que trae la memoria de sus vivos y sus muertos;
da un salto
la luz atraviesa su cuerpo
y se evapora
Shiva danza con sus ojos negros, ardientes
sosteniendo las notas
en los dedos
toda ella es el Ganges
todo el es Glenda.
LEONARDO FABIO MARÍN. (PEREIRA)
TRANVIA.
no nos pertenece esta ciudad
tan sólo estamos adheridos a ella
como los muros ingenuos como las paredes
pagando con creces
el precio por habitar sus pequeños
agujeros olorosos sus lugares elaborados
con desmesura con calma con holgura
pagando por recorrer sus cloacas de invierno
sus cavidades báquicas húmedas laberínticas
crueles en esencia en esencia fantasmales
no nos pertenece es cierto real
seguro visible verosímil
no es nuestra aun así es posible poseerla abrazarla
sentir cuando se deja entrever intuir acariciar mientras
se embriaga con nuestras visiones de marineros
anclados en sus turbias y mundanas historietas
clandestinas nocturnas ambiguas e incipientes
sentir cuando como colegiala tonta nos mira nos acecha
o simula escucharnos
y nos bifurca en orgasmos invisibles
nos asedia y obsede con sus ácidos perfumes
edulcorantes salvajes místicos penetrantes
al final despertamos si sucede así adheridos
como carteles a sus extramuros grises y oscuros
despertamos aferrados a sus muecas aleatorias
a sus espasmos cuneiformes
y poco a poco se van diluyendo nuestros pasos
con el tiempo con los días y los meses un nuevo huésped
viene a poseerla
pagará el precio por danzar sus tangos medievales
el baile infinito de las horas
pagará también el precio justo
lo que debe entregarse a cambio
por beber el rojo de sus labios de absenta
su delirante veneno milagroso encantador y loco
en esencia cruel en esencia fantasmal
MAURICIO RAMIREZ (PEREIRA)
NUEVA YORK 11 S
Duerme, amor
Ícaros fanáticos
chocaron sus aviones
contra dos edificios de Nueva York
Los muertos no contestan
el teléfono.
Tampoco tu respondes
desde tu sueño, amor
No despiertes
El miedo se esparce como el polvo
La muerte esta por todas partes
La confusión es la misma
En los noticieros en las calles y en mi cabeza
Quiero tocarte
Tú duermes
Yo también ardo
Estoy vivo, amor.
MIGUEL ANGEL RUBIO (PEREIRA)
POEMA MATEMATICAMENTE ROMANO.
Cuando los romanos
Descubrieron de los árabes el cero
El infinito se inclinó ante sus ojos.
Desde entonces el mundo
se llenó de números que lo miden todo
Números árabes, por supuesto
Calculan las proporciones de un rascacielos en Nueva York
Que de algún modo,
Soñó Omar en palacios de Bagdad
por los años 1100 de nuestra era.
y seguir pensando el tiempo
Como números romanos
Si ellos se quedaron en los libros
Sobre ruinas
Tratando de entender aun el infinito.