
Suave como la llama primera que encendió tú recuerdo
Quemando despacio ámbitos inciertos
Dejándome en cenizas que se las lleva el viento.
Consumimos las horas en deleites nocturnos
Entre espasmos y lujos de embriaguez deliciosa
Entre manos y pieles que se buscan y enredan
Como dos serpientes sempiternas y oscuras.
Y va cayendo una luna a tu ombligo
Iluminando el ardor detenido
Entre mi beso y mi boca,
Y esa luna danza en un beso rítmico
De luces y sombras menguantes y llenas
Como son las lunas en noches eternas…
MIGUEL ANGEL RUBIO OSPINA…

















